¿QUÉ ES LA CUPEROSIS?
La cuperosis es una afección de la piel que se caracteriza por la aparición de pequeñas dilataciones capilares, de color rojizo en el área del rostro y enrojecimiento. Está comprendida dentro de lo que conocemos como pieles sensibles y reactivas. Aunque a menudo suele ser transitoria, la cuperosis puede empeorar de forma gradual hasta volverse permanente.
Las rojeces faciales son normales en algunos momentos concretos, como es ante el frío en los meses de invierno. No obstante, cuando estas rojeces y dilataciones capilares se convierten en algo más permanente y van en aumento, hablamos de cuperosis.
Si apreciamos que pasa el tiempo y las rojeces permanecen o incluso aumentan y se acentúan con la exposición solar, los cambios de temperatura o la digestión, es el momento de acudir al dermatólogo para que pueda valorarla y administrar el tratamiento más adecuado.
La s zonas más comunes donde suele aparecer es en las mejillas, nariz y barbilla aunque puede afectar a cualquier parte del rostro e incluso al escote. Suele formarse de forma difusa como enrojecimiento o con forma de tela de araña (telangiectasias) que pueden ser de diferentes tamaños
LA CUPEROSIS ES UN PROBLEMA DERMATOLÓGICO DE LA ZONA FACIAL CARACTERIZADO POR LA DILATACIÓN DE LOS VASOS SANGUÍNEOS QUE NUTREN LA PIEL.
CUPEROSIS ¿A QUIÉN AFECTA?
La cuperosis es más frecuente en personas de piel clara, fina y sensible. Se debe a que este tipo de pieles son más reactivas y enrojecen de forma natural con facilidad.
Afecta más a las mujeres que a los hombres y existe una predisposición genética a padecerla. Suele aparecer en mujeres entre los 35 y 65 años. En el caso de los hombres es menos habitual y su aparición se centra más en la zona de la nariz.
SI UNA PIEL CON CUPEROSIS NO ES TRATADA ADECUADAMENTE, CON EL TIEMPO PUEDE DESEMBOCAR EN UNA ROSÁCEA
SÍNTOMAS DE LA CUPEROSIS
La cuperosis se caracteriza por una red de vasos sanguíneos superficiales que dibujan como una tela de araña de color rojizo en el rostro.
Estas redes pueden variar de una persona a otra dependiendo del tipo de piel, la edad, la temperatura o los cambios de temperatura, haciendo que los vasos se vean más o menos grandes y de color que puede oscilar desde el rojo vivo al violeta azulado.
Mientras que las alas nasales se ven afectadas ocasionalmente, los pómulos y las mejillas son las zonas en las que se aprecia la cuperosis habitualmente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que puede llegar a verse afectado todo el rostro. La cuperosis no aparece por ninguna patología subyacente. Su aparición es lenta y progresiva y puede estar precedida de rubores.
Cuando las telangiectasias son difíciles de distinguir a simple vista y el enrojecimiento de la piel predomina, estaríamos hablando de un eritema o rojeces. En cambio, cuando vemos una combinación de rojeces y telangiectasias, estamos ante una eritrocuperosis.
En la cuperosis, en ocasiones, se puede observar la presencia de un antioma estelar que se forma a partir deuna arborescencia vascular en forma de estrella en cuyo centro hay un punto rojo con más o menos relieve.
CUPEROSIS PREVENCIÓN
Para prevenir la cuperosis se deben evitar los factores que la desencadenan. Las condiciones climáticas juegan un papel importante ya que la exposición al medio ambiente (sol, variaciones de temperatura, frío, viento…) predispone su aparición.
Por ello, es fundamental evitar la exposición solar sin un buen fotoprotector. También conviene evitar el consumo de productos tóxicos como el alcohol o el tabaco y llevar una dieta sana, rica en antioxidantes y vitaminas.
Por otro lado, mantener unos cuidados diarios con productos específicos es esencial, indicados para cada tipo de piel, ya sea seca, mixta o grasa. Hidratar la piel y beber abundante agua son dos factores clave para prevenir la cuperosis.
También es aconsejable hacerse una revisión dermatológica periódica, ya que es la mejor manera de detectar posibles afecciones de la piel en sus inicios.
Utiliza limpiadores suaves, sin jabón, que no necesiten aclarado y que no contengan ni alcohol, ni otros ingredientes irritantes como perfumes. Una buena opción son las aguas micelares que en un solo gesto desmaquillan, limpian e hidratan. Evita los productos exfoliantes, sobre todo si son químicos y/o mecánicos.
La piel con cuperosis, al ser más fina, tiene mayor tendencia a la sequedad. Por ello, la hidratación es fundamental no solo para hidratar y reponer lípidos, sino para estimular la circulación sanguínea y evitar la dilatación de los capilares. Tu rutina de belleza la puedes mejorar mediante la dieta, incluyendo alimentos ricos en antioxidantes y vitamina B3.
La aplicación de un protector solar es el último paso pero un paso imprescindible para todas las pieles, sobre todo aquellas sensibles con cuperosis. Las pieles con rojeces deben protegerse a diario del sol, todos los días del año. La radiación solar puede desencadenar la cuperosis. También resecan la piel y aceleran el envejecimiento por lo que se recomienda utilizar un protector solar con un factor de protección elevado y una textura cómoda y de fácil aplicación
CONSEJO STILLNESS
En caso de rojeces que se presenten con sensación de ardor o quemazón, derrite un cubito de hielo en la boca.