

MANICURA TRADICIONAL
Gracias a la manicura tradicional se consigue un acabado limpio y cuidado de las manos. Se trata de una manicura básica, ideal tanto para mujeres como para hombres, en la que se realizamos los siguientes pasos:
- Higienizamos los utensilios, las manos de la clienta así como las nuestras con una solución higiénica.
- Analizamos las manos y uñas de la clienta. Esto nos permite detectar ciertos aspectos a tener en cuenta, como por ejemplo la presencia de hongos y determinar tratamientos más específicos.
- Retiramos el esmalte (en caso de que proceda) con un quitaesmaltes sin acetona para que la uña no resulte dañada.
- Cortamos las uñas y las limamos para darle la forma deseada.
- Sumergimos las manos en un bol con agua templada y un jabón antibacteriano. Las dejamos reposar unos minutos y pasado este tiempo, las secamos.
- Aplicamos un ablandador de cutículas y lo dejamos actuar un par de minutos.
- Empujamos la cutícula y retiramos las pieles adheridas a la uña.
- Retiramos los restos del ablandador de cutículas y si es necesario, cortamos las pieles levantadas.
- Seguidamente aseguramos la limpieza del interior de las uñas repasando con un palito de naranjo o empujador.
- Aplicamos una crema nutritiva y masajeamos las manos.
- Para dar el acabado, la clienta o cliente pueden optar por diferentes opciones como pulir y dejarlas naturales, o bien realizar un esmaltado.
- Se aplica una base que protege las uñas y se procede a esmaltar aplicando dos capas.
- Para finalizar aplicamos un top coat de secado rápido que aportará brillo y un acondicionador de cutículas.
Esta manicura es recomendable para aquellas personas a las que les crece rápidamente la cutícula, las uñas o les gusta cambiar de color constantemente. Lo ideal es realizarla una vez a la semana.







